DEBEMOS RE-DIRECCIONAR EL MIEDO

No se puede suprimir el miedo porque hace parte de nuestro ser, de nuestro instinto, está impregnado biológicamente.
A lo largo de la actual contienda electoral he visto como algunos candidatos han pedido no utilizar el miedo como estrategia para persuadir electores. Pues bien, tengo que decir que esto no será posible, ante tal premisa voy a respaldarme un poco en lo planteado por Martin Lindstrom en su libro Brandwashed donde asevera que el miedo es una emoción compleja que está por encima de la razón. El miedo evolucionó como mecanismo para protegernos de situaciones que pusieran en peligro nuestras vidas. No se puede suprimir el miedo porque hace parte de nuestro ser, de nuestro instinto, está impregnado biológicamente.
Jeepers Creepers fue una película que me atemorizó de niño. Recuerdo como se aceleraban mis pulsaciones cada vez que este "espantapájaros endemoniado" realizaba una aparición paranormal y asesinaba una por una a sus víctimas. Mi madre, sabiendo de mis temores a este espantapájaros me decía que si no le hacía caso me iban a halar por la ventana. Al final obedecía por temor y no por la voluntad de querer hacer algo.
Bueno, estas extrañas sensaciones causadas por el miedo son ampliamente aprovechadas por los mercadólogos y publicistas. Por ejemplo, recuerdan el virus AH1N1 más reconocido como la gripe porcina en 2009. Alrededor de los rumores de un posible contagio global, reconocidas marcas lanzaron al mercado productos como "gel para manos", aludiendo a la promesa que el higiene era la clave para no contagiarse, nada más lejano a la realidad porque la gripe se propaga a través de pequeñas gotas al aire cuando el infectado tose o estornuda. Sin embargo, la idea de un contagio invisible y fatal nos ha conducido a la idea de que la solución son los productos que nos son ofrecidos en los comerciales como la prevención o la cura de alguna enfermedad. Nos han manipulado para capitalizar nuestros miedos.
Ahora bien, ocurre lo mismo en la política, J.J. Rendón "el rey de la propaganda negra" y sus servidores han infundido miedo en los electores de muchos países latinos. Hoy se encuentra en Colombia al servicio de Uribe-Duque. El castrochavismo hace parte de su portafolio de productos estrella. Este personaje y sus campañas sí que han sabido pregonar el pánico y la paranoia toda vez que se valen del apoyo mediático de desinformación para vender a Uribe-Duque no por lo que propone sino más bien porque representa "la prevención a la posible venezolanización de Colombia", Así traducen los temores en votos.
Ya es bien sabido que el miedo jamás se podrá suprimir, así que aquí va mi propuesta. El miedo puede evolucionar, puede cambiar o re-dirigirse. Hay cosas que temías ayer y hoy no. Siempre tenemos un yo temido y haremos todo lo posible por no estar allí, por ejemplo: está demostrado que los usuarios del gym no asisten por querer una vida saludable sino por temor al sobrepeso y en su defecto parecer poco atractivos.
Así también tenemos un país temido. A mí en particular me atemoriza que continúe la extracción incesante el carbón, el petróleo y demás recursos naturales porque noto que cada día aumenta más la temperatura, se secan los ríos, se desertifica más la tierra y se extinguen más las especies. Votar por Uribe-Duque sería darle vía libre a la explotación de minas.
Cuando tenía 15 años, faltando unas semanas para graduarme de bachiller, un grupo de compañeros, hijos de "privilegiadas familias" se reunían en horas del recreo y en tono burlesco aseguraban quién sí y quién no del salón ingresaría a la universidad. Me atemoriza que muchos jóvenes bachilleres vuelvan a ser motivos de estos blancos de burla y no puedan entrar a la universidad.
Temo a la inseguridad laboral y a la imposibilidad de obtener una buena pensión. Diariamente suplico a Dios por buena salud porque he padecido muy malas experiencias en las EPS. Este es el país al cual temo. Seguramente Uribe y Duque llevarán a la debacle todos los sistemas y las instituciones de Colombia. Pensemos que ese país temido que genera Uribe-Duque.
Todo lo contrario, no me aterra un ciudadano que se haya levantado en armas. Valoro mucho el hecho de que alguien tome en propiedad su legítimo derecho a la rebeldía, que continúe luchando por los derechos que por naturaleza nos han sido conferidos (nuestro derecho al agua, a la salud, al saber, a la justicia y al trabajo) y señale de frente a los responsables. "Petro polariza y genera odio de clases", por favor, toda decisión y posición polariza al beneficiar a unos y perjudicar a otros. Empero, el fin de la política es beneficiar a las mayorías. Se disgustan porque señala a las familias tradicionales que nos han sumido al subdesarrollo y a la pobreza. Pues les digo que esta es la historia e incluso la realidad y eso hay que contarlo.
Hoy lo que está en amenaza con Duque-Uribe es la democracia, la heredad de todos los colombianos. Debemos re-direccionar el miedo a perder la patria grande que Bolívar nos legó. Tenemos hoy todas las gangrenas políticas de la historia de Colombia aglutinadas en un solo lugar y debemos vencerlas con la fórmula de la Colombia Humana. Yo voto Gustavo Petro presidente y Ángela María Robledo vicepresidente.
